Hoy hemos salido a la calle para protestar por fin porque además de no cerrar las heridas, les arrojan sal. Se deben ilegalizar los partidos políticos que no condenen el terrorismo franquista. Esta tarde he visto ancianos y ancianas gritar a pulmón lleno. He visto caer lágrimas en silencio como todo sucedió.
Los perdedores pensamos que la generosidad iba a ayudar a olvidar. No se olvida, no se puede sin justicia.
Mañana Portugal celebra su revolución de los claveles. Cantemos con ellos.


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